Los seres humanos consumimos cada año “una Tierra y media”.
Los seres humanos estamos usando 50% más recursos de los que la Tierra puede generar en forma sostenible, advirtió en un nuevo informe el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF por sus siglas en inglés.
La Tierra tarda un año y medio en reponer los recursos que la población global consume en un año. La demanda de recursos naturales a nivel global se duplicó desde 1966, y si cada habitante del planeta consumiera como un estadounidense promedio, se requerirían cuatro planetas para satisfacer esta demanda.
Los datos se encuentran en el informe “Planeta Vivo 2012”, según el cual la biodiversidad mundial se ha reducido en un 30% en promedio desde 1970 a 2008 y el impacto mayor se ha sufrido en los trópicos, donde la pérdida de biodiversidad llegó a un 60%.

“Necesitamos incrementar el sentido de urgencia. No se trata sólo de algo que afectará nuestras vidas, sino también del legado que dejaremos a las generaciones futuras”.

Huella ecológicaPara evaluar el estado de la Tierra, WWF utilizó dos herramientas, el Índice Planeta Vivo, que considera la salud de los ecosistemas, y la llamada Huella Ecológica, que mide la demanda y uso de recursos en relación a la capacidad de regeneración de los mismos.
Los diez países con mayor huella ecológica del mundo son Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Estados Unidos, Bélgica, Australia, Canadá, Holanda e Irlanda.El informe toma en cuenta no solo el impacto de la actividad económica a nivel nacional, sino los recursos utilizados en productos importados.
“Puede sorprender ver a países como Dinamarca, conocidos como ecológicos, en una posición tan alta”, dijo Gemma Cranston, de la Red Global de la Huella Ecológica, coeditora del informe, ”pero la huella toma en cuenta las importaciones y su costo para el medio ambiente”.

Los países ricos tienen de media cinco veces más impacto que los menos desarrollados, pero el mayor declive en biodiversidad lo sufren los países más pobres, que “subsidian el estilo de vida de los países ricos”, según el documento.

WWF también midió mensualmente la escasez de agua en más de 400 sistemas fluviales, concluyendo que cerca de 2.700 millones de personas sufren falta de agua al menos un mes cada año.

La deforestación para abrir camino a la ganadería es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad, según el informe.

El informe apunta además a la necesidad de cambiar lo que considera otro problema crucial: el desperdicio de 30% de alimentos a nivel global que o bien son botados en los países ricos o no pueden ser almacenados por falta de infraestructura en los países en desarrollo.

“Si se tratara de un declive similar en las bolsas de valores, habría pánico en los mercados internacionales” –Tim Blackburn–

“La naturaleza es más importante que el dinero. La humanidad puede vivir sin dinero, pero no podemos sobrevivir sin la naturaleza y los recursos que provee”.
El informe recomienda varias medidas, como la reducción drástica del uso de combustibles fósiles y su sustitución por energías renovables, el fin de subsidios a actividades de gran impacto ecológico, el uso más eficiente del agua y la compra y producción de productos fabricados en forma sostenible.El borrador del documento central de discusión para la conferencia Rio+20 también recomienda que los gobiernos utilicen medidas de actividad económica que incluyan el costo del impacto ecológico y el uso del llamado “capital natural”.No es demasiado tarde para cambiar de rumbo, dijo Nussbaum, pero “debemos tratar este problema con la misma urgencia y determinación con que se enfrentó la crisis financiera”.
(fuente: BBC Mundo · fotos: SXC)

Los seres humanos consumimos cada año “una Tierra y media”.

Los seres humanos estamos usando 50% más recursos de los que la Tierra puede generar en forma sostenible, advirtió en un nuevo informe el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF por sus siglas en inglés.

La Tierra tarda un año y medio en reponer los recursos que la población global consume en un año. La demanda de recursos naturales a nivel global se duplicó desde 1966, y si cada habitante del planeta consumiera como un estadounidense promedio, se requerirían cuatro planetas para satisfacer esta demanda.

Los datos se encuentran en el informe “Planeta Vivo 2012”, según el cual la biodiversidad mundial se ha reducido en un 30% en promedio desde 1970 a 2008 y el impacto mayor se ha sufrido en los trópicos, donde la pérdida de biodiversidad llegó a un 60%.

“Necesitamos incrementar el sentido de urgencia. No se trata sólo de algo que afectará nuestras vidas, sino también del legado que dejaremos a las generaciones futuras”.


Huella ecológica

Para evaluar el estado de la Tierra, WWF utilizó dos herramientas, el Índice Planeta Vivo, que considera la salud de los ecosistemas, y la llamada Huella Ecológica, que mide la demanda y uso de recursos en relación a la capacidad de regeneración de los mismos.

Los diez países con mayor huella ecológica del mundo son Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Estados Unidos, Bélgica, Australia, Canadá, Holanda e Irlanda.

El informe toma en cuenta no solo el impacto de la actividad económica a nivel nacional, sino los recursos utilizados en productos importados.

“Puede sorprender ver a países como Dinamarca, conocidos como ecológicos, en una posición tan alta”, dijo Gemma Cranston, de la Red Global de la Huella Ecológica, coeditora del informe, ”pero la huella toma en cuenta las importaciones y su costo para el medio ambiente”.

Los países ricos tienen de media cinco veces más impacto que los menos desarrollados, pero el mayor declive en biodiversidad lo sufren los países más pobres, que “subsidian el estilo de vida de los países ricos”, según el documento.


WWF también midió mensualmente la escasez de agua en más de 400 sistemas fluviales, concluyendo que cerca de 2.700 millones de personas sufren falta de agua al menos un mes cada año.

La deforestación para abrir camino a la ganadería es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad, según el informe.

El informe apunta además a la necesidad de cambiar lo que considera otro problema crucial: el desperdicio de 30% de alimentos a nivel global que o bien son botados en los países ricos o no pueden ser almacenados por falta de infraestructura en los países en desarrollo.

“Si se tratara de un declive similar en las bolsas de valores, habría pánico en los mercados internacionales” –Tim Blackburn–

“La naturaleza es más importante que el dinero. La humanidad puede vivir sin dinero, pero no podemos sobrevivir sin la naturaleza y los recursos que provee”.

El informe recomienda varias medidas, como la reducción drástica del uso de combustibles fósiles y su sustitución por energías renovables, el fin de subsidios a actividades de gran impacto ecológico, el uso más eficiente del agua y la compra y producción de productos fabricados en forma sostenible.

El borrador del documento central de discusión para la conferencia Rio+20 también recomienda que los gobiernos utilicen medidas de actividad económica que incluyan el costo del impacto ecológico y el uso del llamado “capital natural”.

No es demasiado tarde para cambiar de rumbo, dijo Nussbaum, pero “debemos tratar este problema con la misma urgencia y determinación con que se enfrentó la crisis financiera”.


(fuente: BBC Mundo · fotos: SXC)

Esta semana: 3 excusas comunes para evadir la responsabilidad con el planeta, y cómo vencer la tentación de usarlas.

Hoy: “Compro agua embotellada porque me da sed cuando no estoy en casa, y llevar conmigo una botella que no sea desechable es demasiado problema”

Necesitamos consumir líquidos para vivir, y muchas veces en medio de las actividades del día lo olvidamos por completo hasta que nuestro cuerpo nos da una señal, la sed, para recordarnos que nos estamos deshidratando.

Claro, aveces puede ser imposible prever las circunstancias en las que nos vamos a encontrar durante el día, y puede que alguna vez nos tome por sorpresa la sed sin que tengamos con nosotros una botella llena de agua para hidratarnos, pero un gran porcentaje de las veces sí podemos estar preparados.

Si planeas una tarde de caminata en la ciudad, un paseo en bicicleta o una mañana de trámites hogareños, tener una botella (reutilizable) llena de agua es tan importante como usar bloqueador, llevar la billetera y tener las llaves de casa. Aún más importante: si estás en tu oficina o en tu casa ¿qué sentido tiene comprar botellas de plástico llenas de un líquido que sale, a bajísimo precio, por las llaves de la cocina y el baño? lo único que necesitas es un vaso o la misma preciosa botella reutilizable que compraste para salir a caminar.

A continuación, cinco razones importantes para no comprar agua embotellada (Extraídas de El blog verde)

1. El agua embotellada no es la gran cosa

Tomemos como ejemplo aguas famosas en todo el mundo, como Aquafina de Pepsi y Dasani de Coca-Cola. Estas dos marcas venden agua filtrada, no es ni mineral, ni mineralizada. Es simplemente agua potable, y suele ser vendida a precios altos. Que luego terminan generando muchos desperdicios plásticos que no son biodegradables.

2. No es más saludable que el agua del grifo

No hay prueba alguna de que el agua embotellada sea mejor que la del grifo. Teóricamente en ambos casos es agua filtrada, y en ambos casos el agua potable es regulada. Pero no ha razón alguna para asumir que el agua embotellada es mejor o más limpia.

3. El agua embotellada significa mucha basura

Las botellas de agua producen 1.5 millones de toneladas de desperdicios de plástico al año tan sólo en Estados Unidos. Esa cantidad de plástico requiere de 178 millones de litros de petróleo al año para poder producirlo. Y si bien el plástico de las botellas es de muy buena calidad, y por ende buscado para reciclar, el 80% se acumula en basurales, en calles, en ríos, en el océano. Como dijimos antes el plástico no es biodegradable, se degrada tan sólo luego de miles de años, así que todo el plástico que se ha producido en la historia de la humanidad todavía está ahí afuera dando vueltas.

4. El agua embotellada significa menos atención a los sistemas públicos

La mayoría de la gente que consume agua embotellada en sus hogares es debido a que no les gusta el sabor del agua de grifo local, o porque tienen dudas sobre su potabilidad.

Lo ideal sería apoyar propuestas para mejorar el agua de grifo.

5. La privatización del agua

En todo el mundo el agua que sale de su grifo suele estar privatizada. Depende de grandes empresas. El agua ha sido llamada el “oro azul” del siglo 21, ya que se ha convertido en uno de los bienes más preciados.

Corporaciones multinacionales están comprando las empresas locales de agua en todo el planeta. Las mismas corporaciones que son dueñas del agua embotellada. Y sí, pensaron bien. A ellos les conviene económicamente vender el agua en botellas de plástico.

Esta semana: 3 excusas comunes para evadir la responsabilidad con el planeta, y cómo vencer la tentación de usarlas.
Hoy: “No cierro la llave mientras me lavo los dientes porque me hace perder mucho tiempo” o su variante “No cierro la llave mientras lavo los dientes porque no vivo en África y en mi país hay agua potable más que suficiente para todos”
Existen tantas posibles maneras de desperdiciar agua que habría que dedicar un blog completo sólo a ese tema. Pero para llegar a las cosas grandes hay que empezar por las pequeñas, entonces nos vamos a enfocar en la manera más cotidiana de desperdiciarla, más fácilmente repetible… y el hábito más fácilmente modificable.
Abrimos la llave del lavamanos al menos tres veces al día, asumiendo que nos lavamos los dientes después de cada comida como sugiere el odontólogo. La acción de abrir o cerrar la llave toma unos dos segundos; lavarse los dientes, dependiendo de las constumbres personales, tomará dos o tres minutos.
¿Cuánta agua puede desperdiciarse en tres minutos? Esto depende de factores como la presión, el diámetro y el tipo de tubería, entre otros. Para saber cuánta agua desperdicias en casa puedes hacer un cálculo matemático básico: usa un recipiente del cual sepas la capacidad, puede ser el vaso de la licuadora (que además normalmente tiene las medidas de cantidad marcadas). Abre la llave a la presión con la que normalmente la usas y cuenta cuántos segundos tarda en llenarse; si un recipiente de un litro tarda 3 segundos en llenarse sabrás que tu llave puede dar 20 litros por minuto, lo que quiere decir que mientras te lavas los dientes sin cerrar la llave estás desperdiciando aproximadamente 60 litros de agua potable. Realmente no cuesta tanto tomarse dos segundos para cerrar la llave.
Si descubrieran que ahorrar agua quita las arrugas, reduce la barriga y embellece la piel, difícilmente se volvería a ver agua desperdiciándose, corriendo por el desagüe; nadie volvería a oír una tubería goteando. Parece tan lógico modificar hábitos para volverse más bello o verse más joven, o para cualquier cosa que sea un beneficio propio y directo… pero hacerlo por el bien común y por el bien del planeta (y más aún si es a mediano o largo plazo) sigue pareciendo imposible, sigue estigmatizándose como una “tontería de hippies”.
¿En tu país hay mucha agua potable? Bien por ti y tus compatriotas. Sin embargo, desperdiciarla sigue siendo tan irresponsable y tan falto de lógica como tirar billetes a una trituradora. El agua que desperdicias también te la cobran en la factura, así que básicamente estás desperdiciando dinero (aunque parezca que es poco)… y por otro lado, el derroche es un rasgo cultural del que vamos a tener que desapegarnos cada vez más a medida que los recursos del planeta se agotan. Es más que conveniente ir practicando y generar hábitos de consumo más coherentes con la realidad que estamos viviendo.
(foto: SXC)

Esta semana: 3 excusas comunes para evadir la responsabilidad con el planeta, y cómo vencer la tentación de usarlas.

Hoy: “No cierro la llave mientras me lavo los dientes porque me hace perder mucho tiempo” o su variante “No cierro la llave mientras lavo los dientes porque no vivo en África y en mi país hay agua potable más que suficiente para todos”

Existen tantas posibles maneras de desperdiciar agua que habría que dedicar un blog completo sólo a ese tema. Pero para llegar a las cosas grandes hay que empezar por las pequeñas, entonces nos vamos a enfocar en la manera más cotidiana de desperdiciarla, más fácilmente repetible… y el hábito más fácilmente modificable.

Abrimos la llave del lavamanos al menos tres veces al día, asumiendo que nos lavamos los dientes después de cada comida como sugiere el odontólogo. La acción de abrir o cerrar la llave toma unos dos segundos; lavarse los dientes, dependiendo de las constumbres personales, tomará dos o tres minutos.

¿Cuánta agua puede desperdiciarse en tres minutos? Esto depende de factores como la presión, el diámetro y el tipo de tubería, entre otros. Para saber cuánta agua desperdicias en casa puedes hacer un cálculo matemático básico: usa un recipiente del cual sepas la capacidad, puede ser el vaso de la licuadora (que además normalmente tiene las medidas de cantidad marcadas). Abre la llave a la presión con la que normalmente la usas y cuenta cuántos segundos tarda en llenarse; si un recipiente de un litro tarda 3 segundos en llenarse sabrás que tu llave puede dar 20 litros por minuto, lo que quiere decir que mientras te lavas los dientes sin cerrar la llave estás desperdiciando aproximadamente 60 litros de agua potable. Realmente no cuesta tanto tomarse dos segundos para cerrar la llave.

Si descubrieran que ahorrar agua quita las arrugas, reduce la barriga y embellece la piel, difícilmente se volvería a ver agua desperdiciándose, corriendo por el desagüe; nadie volvería a oír una tubería goteando. Parece tan lógico modificar hábitos para volverse más bello o verse más joven, o para cualquier cosa que sea un beneficio propio y directo… pero hacerlo por el bien común y por el bien del planeta (y más aún si es a mediano o largo plazo) sigue pareciendo imposible, sigue estigmatizándose como una “tontería de hippies”.

¿En tu país hay mucha agua potable? Bien por ti y tus compatriotas. Sin embargo, desperdiciarla sigue siendo tan irresponsable y tan falto de lógica como tirar billetes a una trituradora. El agua que desperdicias también te la cobran en la factura, así que básicamente estás desperdiciando dinero (aunque parezca que es poco)… y por otro lado, el derroche es un rasgo cultural del que vamos a tener que desapegarnos cada vez más a medida que los recursos del planeta se agotan. Es más que conveniente ir practicando y generar hábitos de consumo más coherentes con la realidad que estamos viviendo.

(foto: SXC)

Esta semana: 3 excusas comunes para evadir la responsabilidad con el planeta, y cómo vencer la tentación de usarlas.
Hoy: “No uso bolsas de tela porque ahora las bolsas de plástico son biodegradables”
Sería maravilloso si esto fuera cierto: un mundo utópico, en el que realmente el plástico fuera fácil y totalmente biodegradable; donde los productos que vienen empacados en ese material (o sea, casi todos) no se fueran convirtiendo en una carga para el planeta, llenándolo de basura que vive más que nosotros, conviertiéndose en horribles montañas en la tierra y aún más horribles islas en el mar.
Es cierto que se vienen haciendo algunos esfuerzos al respecto y se pueden encontrar algunas opciones interesantes, pero una bolsa de plástico sigue siendo una bolsa de plástico, aunque venga con un estampado que dice “bolsa ecológica”, “cuida el planeta” o “100% biodegradable”. Lo de “ecológica” y “cuida el planeta” siempre suena muy bien, pero son términos y expresiones que las compañías han empezado a usar de manera muy libre y que son, ahora y por su sobre-uso, demasiado ambiguos; para poner un ejemplo puntual: la última botella de plástico lanzada por la marca Brisa (de Coca-Cola) viene con el eslogan “dale la vuelta y cuida el planeta”, acompañado por una imagen de alguien retorciendo la botella para compactarla. ¿Cómo se puede cuidar el planeta retorciendo una botella de plástico? No se puede. Lo que realmente pasa es que es un empaque fabricado con 22% menos plástico… interesante, si, porque va a hacer un poquitín menos de basura (y de paso Coca-Cola se ahorra unos pesos en producción) pero sigue siendo agua de fuentes privatizadas vendida en una botella de plástico que sigue tardándose más de 400 años en degradarse en el ambiente. Afirmaciones como esa, si nos toman desprevenidos, hacen que pensemos que todo está resuelto, que ahora todo es “amigable con el ambiente” y que ya no tenemos que preocuparnos por nada.
La única solución que sigue siendo real es el uso de bolsas de tela o cualquier otro tipo de contenedor reutilizable, como canastos, carritos de compra, etc. Es la única manera en que nos podemos asegurar de que no estamos abusando de los recursos de este planeta (como el petróleo, un recurso no renovable) y llenándolo aún más con basura absurda… posiblemente la más absurda de todas, porque si lo pensamos bien, una bolsa de plástico se fabrica en un par de segundos, se usa –cuando mucho– durante 20 minutos pero se va quedar en el planeta aún 400 años después de que nosotros, sus usuarios, ya estemos completamente bio-degradados.
____________________________ 
A continuación, algunos datos extraídos del artículo “Por qué las bolsas biodegradables de los supermercados son una mala solución”
Para que una bolsa plástica sea verdaderamente biodegradable, deben cumplirse principalmente dos condiciones:
Que sea fabricado de bioplástico, un material que se extrae de materias primas naturales como: almidón, cereales, patatas, melaza, aceite de soya, caucho vegetal, etc.
Que su proceso de descomposición y degradación sea realizado por micro–organismos como: algas, hongos, bacterias y protozoos, entre otros.
Además, las bolsas verdaderamente biodegradables casi no producen contaminación en su proceso de producción. Hasta el momento la producción de bioplástico no se da por los altos costos de producción. Implica esto que para los productores y los comerciantes son más rentables económicamente los plásticos sintéticos, aunque el costo real (es decir el que incluye el costo social, económico y ambiental) sea alto. Pero este costo real no lo están pagando ellos sino todos nosotros.
Las pretensiones de las bolsas mal llamadas biodegradables:
Las bolsas que actualmente circulan en los supermercados y que están siendo llamadas inadecuadamente biodegradables, incorporan un aditivo llamado TDPA (Aditivos Plásticos Totalmente Degradables), producto desarrollado por la empresa canadiense EPI Environmental Products y disponible en el mercado desde hace 15 años.
El examen de las bolsas distribuidas indica que las pretensiones de EPI son de dos niveles:
“Este producto se degradará en un período de 12 a 24 meses en tierra o en un relleno sanitario al ser expuesto al oxigeno, luz, solar y/o calor y estrés mecánico tal y como se describe en la norma ASTM D883 (…)”
“Este producto posteriormente se biodegradará en un periodo de 24 a 36 meses en tierra o en un relleno sanitario en presencia de microorganismos, calor, humedad y oxigeno, descomponiéndose en elementos encontrados en la naturaleza, como se describe en la norma ASTM D6954-04.”
Si las pretensiones de los fabricantes de este tipo de bolsas son ciertas, hay que recordar que:
En Colombia solo en pocas ciudades hay manejo de basuras con botaderos técnicamente tratados, entonces en la mayoría de los casos estas condiciones no se cumplen.
Las ganancias ecológicas del uso de esos aditivos están limitadas a la supuesta (bio)degradación de las bolsas bajo condiciones especificas, en la tierra o en un relleno sanitario.
Bajo condiciones perfectas, las bolsas se degradarían en 5 años, pero esto no las exime de soltar las mismas sustancias nocivas que contiene el plástico corriente.
Los problemas siguen siendo los mismos:
También son fabricadas a partir del petróleo, un recurso natural que se está agotando, o en su defecto de productos químicos sintéticos.
También pueden contaminar las aguas.
También contienen compuestos químicos tóxicos.
También emiten gases tóxicos al ser incineradas.
También pueden taponar las alcantarillas.
También pueden matar animales marinos.
Una “solución” que debe ser denunciada
Ese esfuerzo de la industria plástica para que sus productos se ganen de nuevo el apoyo del público frente a las críticas generalizadas de los ambientalistas y de los ciudadanos, no provee una solución que valga la pena promocionar sino que además debe ser denunciada porque alimenta dos ideas devastadoras:
La idea de que el problema de las bolsas plásticas ha sido solucionado y que ahora es inofensivo para el medio ambiente que consumamos bolsas plásticas.
La idea de que la ciencia siempre alcanzará a solucionar los problemas causados por la carrera desenfrenada del consumo.
Finalmente: ¿Por qué lo que parecía aceptable a nuestros padres, es decir llevar una bolsa reutilizable al mercado, ahora parece tan fuera de contexto? La respuesta es simple: porque en el proceso de comprar todos los actos que necesitan planeación (como el de llevar su propia bolsa para cargar la compra), van en contra del acto de consumo, y particularmente del consumo impulsivo estimulado por los almacenes y supermercados. Entonces, es en el interés de ellos simplificar al máximo el acto de consumir eliminando así todos los frenos posibles a nuestras compras.
Solucionar el problema de las bolsas plásticas pasa por cuestionar nuestra manera de consumir. Que sea biodegradable o no, ¿cómo puede justificarse el uso de una bolsa de plástico que en promedio botaremos 20 minutos después? 
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(foto: João Vianna)

Esta semana: 3 excusas comunes para evadir la responsabilidad con el planeta, y cómo vencer la tentación de usarlas.

Hoy: “No uso bolsas de tela porque ahora las bolsas de plástico son biodegradables”

Sería maravilloso si esto fuera cierto: un mundo utópico, en el que realmente el plástico fuera fácil y totalmente biodegradable; donde los productos que vienen empacados en ese material (o sea, casi todos) no se fueran convirtiendo en una carga para el planeta, llenándolo de basura que vive más que nosotros, conviertiéndose en horribles montañas en la tierra y aún más horribles islas en el mar.

Es cierto que se vienen haciendo algunos esfuerzos al respecto y se pueden encontrar algunas opciones interesantes, pero una bolsa de plástico sigue siendo una bolsa de plástico, aunque venga con un estampado que dice “bolsa ecológica”, “cuida el planeta” o “100% biodegradable”. Lo de “ecológica” y “cuida el planeta” siempre suena muy bien, pero son términos y expresiones que las compañías han empezado a usar de manera muy libre y que son, ahora y por su sobre-uso, demasiado ambiguos; para poner un ejemplo puntual: la última botella de plástico lanzada por la marca Brisa (de Coca-Cola) viene con el eslogan “dale la vuelta y cuida el planeta”, acompañado por una imagen de alguien retorciendo la botella para compactarla. ¿Cómo se puede cuidar el planeta retorciendo una botella de plástico? No se puede. Lo que realmente pasa es que es un empaque fabricado con 22% menos plástico… interesante, si, porque va a hacer un poquitín menos de basura (y de paso Coca-Cola se ahorra unos pesos en producción) pero sigue siendo agua de fuentes privatizadas vendida en una botella de plástico que sigue tardándose más de 400 años en degradarse en el ambiente. Afirmaciones como esa, si nos toman desprevenidos, hacen que pensemos que todo está resuelto, que ahora todo es “amigable con el ambiente” y que ya no tenemos que preocuparnos por nada.

La única solución que sigue siendo real es el uso de bolsas de tela o cualquier otro tipo de contenedor reutilizable, como canastos, carritos de compra, etc. Es la única manera en que nos podemos asegurar de que no estamos abusando de los recursos de este planeta (como el petróleo, un recurso no renovable) y llenándolo aún más con basura absurda… posiblemente la más absurda de todas, porque si lo pensamos bien, una bolsa de plástico se fabrica en un par de segundos, se usa –cuando mucho– durante 20 minutos pero se va quedar en el planeta aún 400 años después de que nosotros, sus usuarios, ya estemos completamente bio-degradados.

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A continuación, algunos datos extraídos del artículo “Por qué las bolsas biodegradables de los supermercados son una mala solución

Para que una bolsa plástica sea verdaderamente biodegradable, deben cumplirse principalmente dos condiciones:

  • Que sea fabricado de bioplástico, un material que se extrae de materias primas naturales como: almidón, cereales, patatas, melaza, aceite de soya, caucho vegetal, etc.
  • Que su proceso de descomposición y degradación sea realizado por micro–organismos como: algas, hongos, bacterias y protozoos, entre otros.

Además, las bolsas verdaderamente biodegradables casi no producen contaminación en su proceso de producción. Hasta el momento la producción de bioplástico no se da por los altos costos de producción. Implica esto que para los productores y los comerciantes son más rentables económicamente los plásticos sintéticos, aunque el costo real (es decir el que incluye el costo social, económico y ambiental) sea alto. Pero este costo real no lo están pagando ellos sino todos nosotros.


Las pretensiones de las bolsas mal llamadas biodegradables:

Las bolsas que actualmente circulan en los supermercados y que están siendo llamadas inadecuadamente biodegradables, incorporan un aditivo llamado TDPA (Aditivos Plásticos Totalmente Degradables), producto desarrollado por la empresa canadiense EPI Environmental Products y disponible en el mercado desde hace 15 años.

El examen de las bolsas distribuidas indica que las pretensiones de EPI son de dos niveles:

“Este producto se degradará en un período de 12 a 24 meses en tierra o en un relleno sanitario al ser expuesto al oxigeno, luz, solar y/o calor y estrés mecánico tal y como se describe en la norma ASTM D883 (…)”

“Este producto posteriormente se biodegradará en un periodo de 24 a 36 meses en tierra o en un relleno sanitario en presencia de microorganismos, calor, humedad y oxigeno, descomponiéndose en elementos encontrados en la naturaleza, como se describe en la norma ASTM D6954-04.”

Si las pretensiones de los fabricantes de este tipo de bolsas son ciertas, hay que recordar que:

  • En Colombia solo en pocas ciudades hay manejo de basuras con botaderos técnicamente tratados, entonces en la mayoría de los casos estas condiciones no se cumplen.
  • Las ganancias ecológicas del uso de esos aditivos están limitadas a la supuesta (bio)degradación de las bolsas bajo condiciones especificas, en la tierra o en un relleno sanitario.
  • Bajo condiciones perfectas, las bolsas se degradarían en 5 años, pero esto no las exime de soltar las mismas sustancias nocivas que contiene el plástico corriente.

Los problemas siguen siendo los mismos:

  • También son fabricadas a partir del petróleo, un recurso natural que se está agotando, o en su defecto de productos químicos sintéticos.
  • También pueden contaminar las aguas.
  • También contienen compuestos químicos tóxicos.
  • También emiten gases tóxicos al ser incineradas.
  • También pueden taponar las alcantarillas.
  • También pueden matar animales marinos.


Una “solución” que debe ser denunciada

Ese esfuerzo de la industria plástica para que sus productos se ganen de nuevo el apoyo del público frente a las críticas generalizadas de los ambientalistas y de los ciudadanos, no provee una solución que valga la pena promocionar sino que además debe ser denunciada porque alimenta dos ideas devastadoras:

  • La idea de que el problema de las bolsas plásticas ha sido solucionado y que ahora es inofensivo para el medio ambiente que consumamos bolsas plásticas.
  • La idea de que la ciencia siempre alcanzará a solucionar los problemas causados por la carrera desenfrenada del consumo.

Finalmente: ¿Por qué lo que parecía aceptable a nuestros padres, es decir llevar una bolsa reutilizable al mercado, ahora parece tan fuera de contexto? La respuesta es simple: porque en el proceso de comprar todos los actos que necesitan planeación (como el de llevar su propia bolsa para cargar la compra), van en contra del acto de consumo, y particularmente del consumo impulsivo estimulado por los almacenes y supermercados. Entonces, es en el interés de ellos simplificar al máximo el acto de consumir eliminando así todos los frenos posibles a nuestras compras.

Solucionar el problema de las bolsas plásticas pasa por cuestionar nuestra manera de consumir. Que sea biodegradable o no, ¿cómo puede justificarse el uso de una bolsa de plástico que en promedio botaremos 20 minutos después? 

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(foto: João Vianna)

Feliz día de la tierra. 

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.Hoy: Ta’meyya (6 porciones).
Posiblemente ya conoces el tradicional falafel de garbanzo, pero la Ta’meyya –que viene a ser una versión egipcia del falafel– se prepara con habas.
Las habas son también una fuente de proteína, y además tienen calcio, magnesio, fósforo, hierro, vitaminas A, B1, B2 y C.
La preparación de esta receta requiere algo más de paciencia que las anteriores, pero realmente vale la pena. Además, puedes guardar la mezcla en la nevera y tenerla lista para freír cuando quieras.
Ingredientes:
1 libra de habas remojadas durante 24-48 horas
2 cucharaditas de comino
1 cucharadita de cilantro molido
Pimienta de cayena o chile (opcional, al gusto)
Sal y pimienta al gusto
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 taza de perejil
1 taza de cilantro
2 puerros
6 cebollines, finamente picados
6 dientes de ajo, picados
3/4 taza de semillas de sésamo (opcional)
Aceite para freír
Preparación:
En una olla grande, remoja las habas en una cantidad abundante de agua durante 24-48 horas. Cambia el agua un par de veces al día. Después del remojo, elimina el agua y pon a escurrir las habas sobre una toalla de cocina limpia.Pon las habas en un procesador de alimentos (o licuadora) y pícalas hasta que formen una pasta. Puede que tengas que hacerlo en varias tandas, dependiendo del tamaño de tu procesador de alimentos. Añade las especias y el bicarbonato de sodio y licúa unos segundo más hasta que las especias se hayan mezclado bien o hasta que la pasta esté suave. Deja reposar la mezcla durante media hora.Mientras tanto, lava y pica el perejil, el cilantro, los puerros, los cebollines, y pica el ajo. Pon todos los ingredientes en un tazón grande o una olla, junto con la pasta de habas y amasa con las manos hasta que la mezcla quede homogénea. Toma pequeñas porciones de la mezcla y fórmalas en masitas de 5cm de diámetro y 1cm de espesor aprox., o en bolitas pequeñas. Si quieres puedes cubrir los falafel con semillas de sésamo justo antes de freír.Calienta una olla grande con aceite para freír (al menos 5cm de profundidad). Pon a freír las Ta’meyyasvolteándolas cuando estén listas por un lado. Pásalas a un plato cubierto con servilletas. Sírvelas mientras están calientes.
Diferentes opciones para servir:
Con hummus o tahini
Con verduras salteadas
Envueltas en pan pita con lechuga, pepinos, tomates y salsa de tahini o hummus
En ensalada
(fuente: Avocado & Bravado)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.
Hoy: Ta’meyya (6 porciones).

Posiblemente ya conoces el tradicional falafel de garbanzo, pero la Ta’meyya –que viene a ser una versión egipcia del falafel– se prepara con habas.

Las habas son también una fuente de proteína, y además tienen calcio, magnesio, fósforo, hierro, vitaminas A, B1, B2 y C.

La preparación de esta receta requiere algo más de paciencia que las anteriores, pero realmente vale la pena. Además, puedes guardar la mezcla en la nevera y tenerla lista para freír cuando quieras.

Ingredientes:

  • 1 libra de habas remojadas durante 24-48 horas
  • 2 cucharaditas de comino
  • 1 cucharadita de cilantro molido
  • Pimienta de cayena o chile (opcional, al gusto)
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 taza de perejil
  • 1 taza de cilantro
  • 2 puerros
  • 6 cebollines, finamente picados
  • 6 dientes de ajo, picados
  • 3/4 taza de semillas de sésamo (opcional)
  • Aceite para freír

Preparación:

En una olla grande, remoja las habas en una cantidad abundante de agua durante 24-48 horas. Cambia el agua un par de veces al día. Después del remojo, elimina el agua y pon a escurrir las habas sobre una toalla de cocina limpia.

Pon las habas en un procesador de alimentos (o licuadora) y pícalas hasta que formen una pasta. Puede que tengas que hacerlo en varias tandas, dependiendo del tamaño de tu procesador de alimentos. Añade las especias y el bicarbonato de sodio y licúa unos segundo más hasta que las especias se hayan mezclado bien o hasta que la pasta esté suave. Deja reposar la mezcla durante media hora.

Mientras tanto, lava y pica el perejil, el cilantro, los puerros, los cebollines, y pica el ajo. Pon todos los ingredientes en un tazón grande o una olla, junto con la pasta de habas y amasa con las manos hasta que la mezcla quede homogénea. Toma pequeñas porciones de la mezcla y fórmalas en masitas de 5cm de diámetro y 1cm de espesor aprox., o en bolitas pequeñas. Si quieres puedes cubrir los falafel con semillas de sésamo justo antes de freír.

Calienta una olla grande con aceite para freír (al menos 5cm de profundidad). Pon a freír las Ta’meyyasvolteándolas cuando estén listas por un lado. Pásalas a un plato cubierto con servilletas. Sírvelas mientras están calientes.

Diferentes opciones para servir:

  • Con hummus o tahini
  • Con verduras salteadas
  • Envueltas en pan pita con lechuga, pepinos, tomates y salsa de tahini o hummus
  • En ensalada

(fuente: Avocado & Bravado)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.Hoy: Balela (5 porciones).
La Balela es una ensalada de origen medio-oriental y mediterráneo y es muy fácil de preparar. Puedes tener siempre en la nevera un recipiente con frijoles y garbanzos cocinados listos para cuando no tengas ganas de hacer nada que sea muy elaborado, y con esta receta tendrás una comida deliciosa, súper nutritiva y completa en 5 minutos.
Ingredientes:
500gr. de garbanzos cocinados
500gr. de frijoles negros cocinados
1 cebolla pequeña picada
1 diente de ajo, finamente picado
1/3 taza de perejil fresco, picado
2 cucharadas de hojas de menta, picada
3/4 taza de tomates cherry (o el tipo de tomate que prefieras, puede ser con tomates secos también)
3 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de jugo de limón fresco
1/2 cucharadita de sal
Pimienta negra molida, al gusto
Preparación:
Escurre y enjuaga los frijoles y garbanzos. Ponlos en un tazón grande y mezcla suavemente con los ingredientes restantes. Deja reposar aprox. media hora antes de servir.
(fuente: Avocado & Bravado)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.
Hoy: Balela (5 porciones).

La Balela es una ensalada de origen medio-oriental y mediterráneo y es muy fácil de preparar. Puedes tener siempre en la nevera un recipiente con frijoles y garbanzos cocinados listos para cuando no tengas ganas de hacer nada que sea muy elaborado, y con esta receta tendrás una comida deliciosa, súper nutritiva y completa en 5 minutos.

Ingredientes:

  • 500gr. de garbanzos cocinados
  • 500gr. de frijoles negros cocinados
  • 1 cebolla pequeña picada
  • 1 diente de ajo, finamente picado
  • 1/3 taza de perejil fresco, picado
  • 2 cucharadas de hojas de menta, picada
  • 3/4 taza de tomates cherry (o el tipo de tomate que prefieras, puede ser con tomates secos también)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de jugo de limón fresco
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Pimienta negra molida, al gusto

Preparación:

Escurre y enjuaga los frijoles y garbanzos. Ponlos en un tazón grande y mezcla suavemente con los ingredientes restantes. Deja reposar aprox. media hora antes de servir.

(fuente: Avocado & Bravado)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.Hoy: Salteado de tofu (6 porciones).
La soya es rica en proteínas de buena calidad (lo que significa que sus proteínas son similares en contenido de aminoácidos a los de los alimentos cárnicos y lácteos), contiene un buen balance de carbohidratos y grasas, y está cargada de minerales.
¡Con la receta de hoy vas a enamorarte del tofu!
Ingredientes:
500gr. de tofu extra firme
1  taza de fécula de maíz
500gr. aprox. de vegetales cortados (los que prefieras)
2 cucharadas de aceite de canola o aceite de cacahuete (o cualquier aceite de sabor suave)
1/2 taza de caldo de vegetales
1 y 1/2 cucharadas de agua
Para el marinado:
1/4 taza de jugo de limón (de cáscara más amarilla)
1/4 taza de jugo de lima (de cáscara verde)
1/2 taza de salsa de soya
1/2 taza de azúcar morena
1 cucharadita de ajo picado
1 cucharadita de jengibre picado
1 cucharadita de aceite de sésamo tostado (opcional)
Preparación:
Corta el tofu en 6 rodajas a lo ancho. Presiona el tofu durante al menos 30 minutos. Para presionarlo debes ponerlo entre dos telas o toallas de cocina limpias, poner encima una tabla de cortar (por ejemplo) y sobre la tabla poner algún objeto pesado. Esto es para retirar el exceso de agua, de esta manera el tofu absorberá mejor el sabor del marinado.Mezcla los ingredientes del marinado; cocina a fuego lento en una cacerola y revuelve hasta que el azúcar se disuelva completamente. Reserva aprox. 2/3 de taza para la salsa, y 1/3 de taza para el marinado.Corta en cubos el tofu (6 cubos por rebanada). Ponlo en un recipiente de vidrio o una bolsa de plástico con cierre; vierte el 1/3 de taza del marinado sobre el tofu. Déjalo reposar por lo menos durante 1 hora.Calienta 2 cucharadas de aceite en un sartén grande o wok a fuego medio / medio-alto. Retira el tofu del marinado; cúbrelo con una capa de fécula de maíz y retira el exceso.Para hacer la salsa: Agrega el marinado reservado en una cacerola, junto con el caldo de vegetales. Lleva a ebullición y deja hervir por 2 minutos para reducir un poco y que se concentran los sabores. Mezcla 1 cucharada de fécula de maíz y 1 y 1/2 cucharadas de agua fría en un plato pequeño hasta que quede una mezcla suave. Baja el fuego de la salsa a medio-alto; añade la mezcla de fécula y agua, mezclando continuamente. Continúa revolviendo hasta que la salsa comience a espesar, ponlo a fuego lento. La salsa debe quedar suave, y cubrir ligeramente la cuchara con la que estés mezclando.Para preparar el tofu: Añade los trozos al sartén caliente, teniendo cuidado de no llenarlo demasiado; es posible que tengas que hacerlo en dos tandas. Espera a que doren completamente por un lado, y a continuación usa pinzas para voltearlos. Una vez que se doren por ambos lados, retíralos del sartén. Agrega las verduras al sartén (puede que tengas que agregar un poco más de aceite) y saltéalas hasta que queden brillantes,  y tiernos y crujientes.Pon el tofu con las verduras en el sartén. Agrega suficiente salsa como para que todo quede ligeramente cubierto, pero sumergido.Sírvelo sobre arroz caliente. Puedes agregar la salsa sobrante si quieres. 
(fuente: The Daily Green)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.
Hoy: Salteado de tofu (6 porciones).

La soya es rica en proteínas de buena calidad (lo que significa que sus proteínas son similares en contenido de aminoácidos a los de los alimentos cárnicos y lácteos), contiene un buen balance de carbohidratos y grasas, y está cargada de minerales.

¡Con la receta de hoy vas a enamorarte del tofu!

Ingredientes:

  • 500gr. de tofu extra firme
  • 1  taza de fécula de maíz
  • 500gr. aprox. de vegetales cortados (los que prefieras)
  • 2 cucharadas de aceite de canola o aceite de cacahuete (o cualquier aceite de sabor suave)
  • 1/2 taza de caldo de vegetales
  • 1 y 1/2 cucharadas de agua

Para el marinado:

  • 1/4 taza de jugo de limón (de cáscara más amarilla)
  • 1/4 taza de jugo de lima (de cáscara verde)
  • 1/2 taza de salsa de soya
  • 1/2 taza de azúcar morena
  • 1 cucharadita de ajo picado
  • 1 cucharadita de jengibre picado
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado (opcional)

Preparación:

Corta el tofu en 6 rodajas a lo ancho. Presiona el tofu durante al menos 30 minutos. Para presionarlo debes ponerlo entre dos telas o toallas de cocina limpias, poner encima una tabla de cortar (por ejemplo) y sobre la tabla poner algún objeto pesado. Esto es para retirar el exceso de agua, de esta manera el tofu absorberá mejor el sabor del marinado.

Mezcla los ingredientes del marinado; cocina a fuego lento en una cacerola y revuelve hasta que el azúcar se disuelva completamente. Reserva aprox. 2/3 de taza para la salsa, y 1/3 de taza para el marinado.

Corta en cubos el tofu (6 cubos por rebanada). Ponlo en un recipiente de vidrio o una bolsa de plástico con cierre; vierte el 1/3 de taza del marinado sobre el tofu. Déjalo reposar por lo menos durante 1 hora.

Calienta 2 cucharadas de aceite en un sartén grande o wok a fuego medio / medio-alto. Retira el tofu del marinado; cúbrelo con una capa de fécula de maíz y retira el exceso.

Para hacer la salsa: Agrega el marinado reservado en una cacerola, junto con el caldo de vegetales. Lleva a ebullición y deja hervir por 2 minutos para reducir un poco y que se concentran los sabores. Mezcla 1 cucharada de fécula de maíz y 1 y 1/2 cucharadas de agua fría en un plato pequeño hasta que quede una mezcla suave. Baja el fuego de la salsa a medio-alto; añade la mezcla de fécula y agua, mezclando continuamente. Continúa revolviendo hasta que la salsa comience a espesar, ponlo a fuego lento. La salsa debe quedar suave, y cubrir ligeramente la cuchara con la que estés mezclando.

Para preparar el tofu: Añade los trozos al sartén caliente, teniendo cuidado de no llenarlo demasiado; es posible que tengas que hacerlo en dos tandas. Espera a que doren completamente por un lado, y a continuación usa pinzas para voltearlos. Una vez que se doren por ambos lados, retíralos del sartén. Agrega las verduras al sartén (puede que tengas que agregar un poco más de aceite) y saltéalas hasta que queden brillantes,  y tiernos y crujientes.

Pon el tofu con las verduras en el sartén. Agrega suficiente salsa como para que todo quede ligeramente cubierto, pero sumergido.

Sírvelo sobre arroz caliente. Puedes agregar la salsa sobrante si quieres. 

(fuente: The Daily Green)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.Hoy: Pimentones rellenos con quinua.
La receta de hoy incluye un súper alimento: la quinua. Este pseudocereal posee los 20 aminoácidos esenciales para el humano, además de un excepcional equilibrio de proteínas, grasa, aceite y almidón.
Ingredientes:
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla mediana, finamente picada (aprox. 1 taza)
2 tallos de apio finamente picado (aprox. 1/2 taza)
1/2 pimentón, cortado en cubitos
1 cucharada de comino
2 cucharaditas de ajo picado
250gr. de setas en rebanadas delgadas
500gr. de tomates cortados en cubitos escurridos (guarda el líquido en otro recipente)
3/4 de taza de quinua
3 zanahorias grandes ralladas (1 1/2 tazas)
500ml. de caldo de verduras
500gr de frijoles negros cocinados y escurridos
1/2 taza de maíz 
1 1/2 tazas de queso fresco picado
Sal y pimienta al gusto
4 pimentones rojos grandes, cortados por la mitad (a lo largo) y sin “venas” ni semillas
Preparación:Calienta el aceite en un sartén grande a fuego medio. Agrega la cebolla, el apio y el pimentón y cocina por 5 minutos, o hasta que estén blandos. Agrega el comino y el ajo, y sofríe durante 1 minuto. Agrega los champiñones y los tomates. Cocina durante 5 minutos, o hasta que la mayoría del líquido se haya evaporado.
Agrega la quinua, las zanahorias y el caldo de verduras. Cubre y deja hervir. Reduce el fuego a medio-bajo y cocina a fuego lento por 20 minutos o hasta que la quinua se ablande. Retira del fuego y revuelve con los fríjoles negros, el maíz y 1 taza de queso. Sazona al gusto con sal y pimienta.
Precalienta el horno a 180°C. Vierte el líquido reservado de los tomates en el fondo del recipiente para hornear. Rellena cada mitad de pimiento con la mezcla y colocar en un molde para hornear. Cubre con papel aluminio y hornea por 40 minutos. Destapa y espolvoree cada pimiento con 1 cucharada del queso restante. Hornea 15 minutos más o hasta el queso se dore. Deja reposar 5 minutos. Pasa los pimentones a los platos y échales por encima un poco del líquido que haya quedado en el recipiente de hornear.
(fuente: Sweet pea’s kitchen)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.
Hoy: Pimentones rellenos con quinua.

La receta de hoy incluye un súper alimento: la quinua. Este pseudocereal posee los 20 aminoácidos esenciales para el humano, además de un excepcional equilibrio de proteínas, grasa, aceite y almidón.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla mediana, finamente picada (aprox. 1 taza)
  • 2 tallos de apio finamente picado (aprox. 1/2 taza)
  • 1/2 pimentón, cortado en cubitos
  • 1 cucharada de comino
  • 2 cucharaditas de ajo picado
  • 250gr. de setas en rebanadas delgadas
  • 500gr. de tomates cortados en cubitos escurridos (guarda el líquido en otro recipente)
  • 3/4 de taza de quinua
  • 3 zanahorias grandes ralladas (1 1/2 tazas)
  • 500ml. de caldo de verduras
  • 500gr de frijoles negros cocinados y escurridos
  • 1/2 taza de maíz 
  • 1 1/2 tazas de queso fresco picado
  • Sal y pimienta al gusto
  • 4 pimentones rojos grandes, cortados por la mitad (a lo largo) y sin “venas” ni semillas

Preparación:

Calienta el aceite en un sartén grande a fuego medio. Agrega la cebolla, el apio y el pimentón y cocina por 5 minutos, o hasta que estén blandos. Agrega el comino y el ajo, y sofríe durante 1 minuto. Agrega los champiñones y los tomates. Cocina durante 5 minutos, o hasta que la mayoría del líquido se haya evaporado.

Agrega la quinua, las zanahorias y el caldo de verduras. Cubre y deja hervir. Reduce el fuego a medio-bajo y cocina a fuego lento por 20 minutos o hasta que la quinua se ablande. Retira del fuego y revuelve con los fríjoles negros, el maíz y 1 taza de queso. Sazona al gusto con sal y pimienta.

Precalienta el horno a 180°C. Vierte el líquido reservado de los tomates en el fondo del recipiente para hornear. Rellena cada mitad de pimiento con la mezcla y colocar en un molde para hornear. Cubre con papel aluminio y hornea por 40 minutos. Destapa y espolvoree cada pimiento con 1 cucharada del queso restante. Hornea 15 minutos más o hasta el queso se dore. Deja reposar 5 minutos. Pasa los pimentones a los platos y échales por encima un poco del líquido que haya quedado en el recipiente de hornear.

(fuente: Sweet pea’s kitchen)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.Hoy: Hamburguesas de garbanzo (y una pequeña introducción).
Muchas discusiones se generan alrededor del tema de las dietas vegetarianas. Si eres vegetariano seguramente lo sabes bien, y estás acostumbrado a que te digan cosas como “pero los leones comen cebras”, “es natural comer carne”, “pero de dónde sacas proteínas”, “ah, entonces comes lechuga”, “a mi también me gustan los animales, pero al carbón”… e infinidad de comentarios y preguntas que van desde lo más inocente y genuinamente preocupado hasta lo más agresivo y abiertamente intolerante.
No hay que ir muy lejos: cualquier nutricionista al que le preguntes estará de acuerdo en que, mientras te preocupes por balancear bien los nutrientes que consumes, no hay ningún inconveniente en tener una dieta vegetariana; y esto es cierto también para los carnívoros, pues aunque consumas carne debes preocuparte porque tu dieta sea balanceada y saludable y consumir suficientes nutrientes de otras fuentes.
La principal preocupación relacionada con el vegetarianismo es el consumo adecuado de proteínas. Muchas personas creen que las proteínas sólo están disponibles en la carne, pero realmente hay muchos alimentos que contienen buenas cantidades de proteína y que son muy fáciles de preparar, muchísimo más baratos y por supuesto, más amigables con el planeta.
Un dato de la nutricionista Marion Nestle (del blog Food Politics, muy recomendado):

Piensa en esto: civilizaciones enteras (en el antiguo Egipto, China y México, por ejemplo) basaban su alimentación en el trigo, el arroz, los frijoles o el maíz como fuentes de proteína. Solíamos pensar que los vegetarianos tenían que ser cuidadosos combinando alimentos de origen vegetal (frijoles y maíz, por ejemplo) para obtener suficiente proteína, pero ahora sabemos que con variedad y buen consumo de calorías ya es suficiente.

Con esto dicho, ¡pasemos a las recetas!
Ingredientes (para 4 hamburguesas):
500 gr. de garbanzos cocinados
1 pimentón finamente picado
1/3 taza de cilantro, bien picado
1/3 taza de hojas de albahaca picadas
2/3 taza de harina de pan
Sal y pimienta negra al gusto
1 huevo grande, ligeramente batido
1/2 cucharadita de comino
2 cucharadas de aceite vegetal
4 rebanadas delgadas de queso cheddar
4 panes para hamburguesa
Mostaza de Dijon, salsa de tomate o mayonesa, para servir
Preparación:
Pon los garbanzos en un procesador de alimentos hasta que queden finamente picados. Lleva la mezcla a un recipiente mediano y agrega el cilantro, la albahaca, la harina de pan y los condimentos. Mezcla hasta incorporar todos los ingredientes. A continuación, agrega el huevo y divide la mezcla en 4 partes, para cada hamburguesa. Forma las hamburguesas con las manos.
En una olla grande o sartén, calienta el aceite a fuego medio-bajo. Cocina las hamburguesas durante 4 minutos, y luego voltea y cocina por 3 minutos más. Pon las lonchas de queso sobre las hamburguesas durante el último minuto de cocción. Sirve las hamburguesas sobre los panes, con mostaza, salsa de tomate (ketchup) o mayonesa. Decora con rodajas de tomate y pepino.
(fuentes: The Daily Green, Sugar and everything nice)

Esta semana: 5 recetas para disfrutar la proteína vegetal.
Hoy: Hamburguesas de garbanzo (y una pequeña introducción).

Muchas discusiones se generan alrededor del tema de las dietas vegetarianas. Si eres vegetariano seguramente lo sabes bien, y estás acostumbrado a que te digan cosas como “pero los leones comen cebras”, “es natural comer carne”, “pero de dónde sacas proteínas”, “ah, entonces comes lechuga”, “a mi también me gustan los animales, pero al carbón”… e infinidad de comentarios y preguntas que van desde lo más inocente y genuinamente preocupado hasta lo más agresivo y abiertamente intolerante.

No hay que ir muy lejos: cualquier nutricionista al que le preguntes estará de acuerdo en que, mientras te preocupes por balancear bien los nutrientes que consumes, no hay ningún inconveniente en tener una dieta vegetariana; y esto es cierto también para los carnívoros, pues aunque consumas carne debes preocuparte porque tu dieta sea balanceada y saludable y consumir suficientes nutrientes de otras fuentes.

La principal preocupación relacionada con el vegetarianismo es el consumo adecuado de proteínas. Muchas personas creen que las proteínas sólo están disponibles en la carne, pero realmente hay muchos alimentos que contienen buenas cantidades de proteína y que son muy fáciles de preparar, muchísimo más baratos y por supuesto, más amigables con el planeta.

Un dato de la nutricionista Marion Nestle (del blog Food Politics, muy recomendado):

Piensa en esto: civilizaciones enteras (en el antiguo Egipto, China y México, por ejemplo) basaban su alimentación en el trigo, el arroz, los frijoles o el maíz como fuentes de proteína. Solíamos pensar que los vegetarianos tenían que ser cuidadosos combinando alimentos de origen vegetal (frijoles y maíz, por ejemplo) para obtener suficiente proteína, pero ahora sabemos que con variedad y buen consumo de calorías ya es suficiente.

Con esto dicho, ¡pasemos a las recetas!

Ingredientes (para 4 hamburguesas):

  • 500 gr. de garbanzos cocinados
  • 1 pimentón finamente picado
  • 1/3 taza de cilantro, bien picado
  • 1/3 taza de hojas de albahaca picadas
  • 2/3 taza de harina de pan
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • 1 huevo grande, ligeramente batido
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 4 rebanadas delgadas de queso cheddar
  • 4 panes para hamburguesa
  • Mostaza de Dijon, salsa de tomate o mayonesa, para servir

Preparación:

Pon los garbanzos en un procesador de alimentos hasta que queden finamente picados. Lleva la mezcla a un recipiente mediano y agrega el cilantro, la albahaca, la harina de pan y los condimentos. Mezcla hasta incorporar todos los ingredientes. A continuación, agrega el huevo y divide la mezcla en 4 partes, para cada hamburguesa. Forma las hamburguesas con las manos.

En una olla grande o sartén, calienta el aceite a fuego medio-bajo. Cocina las hamburguesas durante 4 minutos, y luego voltea y cocina por 3 minutos más. Pon las lonchas de queso sobre las hamburguesas durante el último minuto de cocción. Sirve las hamburguesas sobre los panes, con mostaza, salsa de tomate (ketchup) o mayonesa. Decora con rodajas de tomate y pepino.

(fuentes: The Daily Green, Sugar and everything nice)