Esta semana: 3 cosas que nunca será tarde para aprender (y que le hacen bien a uno y al planeta).
Hoy: Aprende la diferencia entre ser pesimista y ser crítico.
Las malas noticias están en todas partes, las pruebas nos rodean y la evidencia suele parecer aplastante: todo es horrible. Los sistemas de salud, los bancos, los gobiernos, la actitud de la gente en la calle, el sistema educativo, la desigualdad en el mundo, la crisis económica, la crisis planetaria, y encima de todo la cantidad de gente que, en lugar de enterarse de lo que está pasando y hacer algo, se la pasa sentada frente al televisor viendo realities, noticias de la farándula, concursos de belleza o algún otro invento de distracción masiva.
Los niños ya no leen –sólo juegan cosas violentas en sus consolas–, ya no se puede salir tranquilo a la calle, los ladrones son cada vez más creativos, el aire cada vez está más sucio, todo está cada vez más lleno de basura, el tráfico cada vez es peor, las condiciones laborales son cada vez más deprimentes, la comida cada vez es de peor calidad, la gente es cada vez más maleducada. Sí, todo es cierto; como también es cierto quedarse sentado quejándose sirve casi tanto como sentarse a ver realities.
Lo que viene a continuación puede aveces parecer obvio, pero puede caerle a muchos como una sorpresa: frente a la mayoría de esas cosas horribles de las que uno se queja, es UNO el que puede hacer algo. Por supuesto, algo que vaya más allá de saber enumerarlas y angustiarse / quejarse.
Observando la desinformación e indiferencia que caracteriza a la mayoría de los humanos, estar enterado, leer noticias y conocer al menos algunas de las realidades complejas que nos rodean –y sentir que esas realidades nos afectan y nos preocupan– es un paso grande; pero aquí es donde viene lo importante: uno puede estar muy enterado, muy preocupado y ventilar esa preocupación y esa inconformidad a diestra y siniestra, pero mientras eso no pase de ser una visión pesimista llena de quejas, uno tampoco está “sirviendo” para nada. Quejarse y ver la realidad con pesimismo no es lo mismo que ser observador y crítico; si, la realidad generalmente no nos “ayuda” a tener una visión más optimista, pero a pesar de todo y a pesar de que muchas veces no queramos verlo, también esa realidad está llena de cosas positivas, de gente que está trabajando contra la corriente para cambiar las cosas que generan tristeza e inconformidad, y muchas veces con éxito… a pesar de que no sea lo que se ve en la primera plana de los periódicos, ni aparezca en los titulares de las noticias.
Para ayudarme un poco con la idea, cito unas pequeñas partes de Globalmente resignados, de Amartya Sen (muy recomendado, y el PDF completo se puede descargar aquí):
“… creo que nuestra indiferencia está ligada más a un defecto de conocimiento que a una falta de solidaridad. Este error cognoscitivo puede ser fruto de un optimismo irracional, así como de un pesimismo sin fundamento; y, extrañamente, estos dos extremos se tocan.
…
Hay entonces una convergencia, parcial pero verdadera, entre el optimista testarudo y el pesimista incorregible. El primero piensa que no vale la pena oponer resistencia, el segundo, que es inútil.
…
Los puntos de vista opuestos se unen en la resignación, y la pasividad global se nutre no sólo de ceguera moral, apatía y egocentrismo sino también de la alianza conservadora entre dos posiciones extremas.”
No se trata entonces de poner cara de buenas pulgas y pretender que todo está bien, que no hay nada de qué quejarse y que nos rodea pura felicidad. Se trata de ser capaces de mirar para adentro y ver si realmente nuestra posición crítica está aportando algo, o si nos estamos sentando cómodamente en el papel del pesimista que cree que, a falta de resultados alentadores, ya no vale la pena hacer nada para intentar cambiar la realidad que tanto nos incomoda.
El paso siguiente es saber por dónde empezar, no se pueden pelear todas las batallas al mismo tiempo. Si te molesta el sistema de salud, las condiciones laborales, el gobierno, preocúpate de participar responsablemente como ciudadano, entérate de lo que está pasando, de lo que proponen los políticos, de las herramientas que tienes para exigirles que cumplan lo que han prometido. Si te molesta la crisis planetaria, entonces manos a la obra: entérate de lo que está pasando y modifica tus hábitos para tener una vida con menos impacto negativo en el planeta, con un uso más moderado de los recursos y un cuidadoso trato de los desechos que generas. Si te molesta el maltrato animal, aprende a llevar un estilo de vida que no requiera la explotación de los animales: hay alternativas alimenticias diferentes a la carne, alternativas de vestuario diferentes al cuero y las pieles, y alternativas de entretenimiento diferentes a los circos, acuarios y corridas de toros.
Nos podemos pasar la vida mirando con pesimismo la realidad que nos tocó, quejándonos de lo horrible que es la humanidad. Pero la humanidad está compuesta por humanos, es decir, nosotros mismos y también la gente que nos rodea. Indudablemente lo más cómodo es estar sentado diciendo “todo es horrible, ¿por qué nadie hace nada al respecto?”; y el antónimo de nadie es alguien; y uno es alguien… y alguien debería hacer algo al respecto.
(collage: Ben Giles)